Peeling químico facial: qué es y cuándo hacerlo
Después del verano la piel llega con factura: manchas nuevas, textura irregular, poros más visibles y una capa apagada que ninguna crema levanta. El peeling químico es de los tratamientos que mejor responden a eso.
EN QUÉ CONSISTE
Se aplica sobre la piel una solución con ácidos a una concentración controlada. Esos ácidos disuelven las uniones entre las células muertas de la superficie, de forma que se desprenden y dejan salir la piel nueva de debajo.
No es una exfoliación mecánica. No hay gránulos ni frotado: es una reacción química, y por eso se puede graduar con precisión.
PARA QUÉ SIRVE
- Manchas y falta de uniformidad en el tono.
- Textura irregular y poros marcados.
- Marcas de acné superficiales.
- Piel apagada que no responde a la hidratación.
- Líneas finas de la capa superficial.
CUÁNDO SE HACE Y CUÁNDO NO
La temporada es de otoño a primavera. La razón es simple: la piel queda temporalmente más sensible a la radiación, así que hacerlo en pleno verano o antes de un viaje de playa es pedir una mancha nueva.
Tampoco se hace con la piel irritada, con herpes activo, ni si estás en tratamiento con isotretinoína o similares. Lo preguntamos siempre.
CÓMO VA A SER
La sesión dura poco. Notarás picor o calor durante la aplicación, que se controla en cabina.
Los días siguientes la piel puede tirar y descamarse ligeramente, como después de una exposición al sol. No se toca y no se arranca nada: se hidrata y se protege, y la piel se resuelve sola.
El resultado se ve cuando termina la descamación: piel más lisa, más luminosa y con el tono más parejo.
LO QUE NO SE NEGOCIA
Protección solar alta todos los días después, aunque esté nublado. Un peeling sin fotoprotección es trabajo tirado y riesgo de mancha.
¿Quieres saber qué profundidad necesita tu piel? Lo miramos: escríbenos o mira nuestros tratamientos faciales.